MEDICINA
Persistencia de la hepatitis C pese al éxito del tratamiento
Un estudio español detecta VHC años después de la respuesta sostenida


La presencia del virus de la hepatitis C (VHC) en el organismo se establece por medio de la medición de la cantidad copias de ARN del VHC en sangre, lo que se conoce también como carga viral o viremia. Así, una persona puede tener varios cientos de miles de copias del virus de la hepatitis C antes de empezar tratamiento. Con la terapia de interferón pegilado y ribavirina esa carga viral puede bajar a decenas de miles de copias y, cuando funciona bien, hacerse indetectable
.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, que no se detecte la presencia de un microorganismo en el cuerpo humano no quiere decir que no esté: quiere decir que el test utilizado para encontrarlo y cuantificarlo nos dice que no halla nada.

En la hepatitis C si después de 6 meses de haber acabado la terapia esta prueba sigue siendo ARN de VHC indetectable estamos ante una respuesta virológica sostenida (RVS), un fenómeno que tradicionalmente se equipara a una “cura” de la enfermedad. Sin embargo, de nuevo estrictamente, no podemos tener la garantía absoluta de que eso sea así. Un nuevo estudio español sugiere que efectivamente el VHC puede seguir estando presente, y replicándose, en el hígado de personas con hepatitis C.

El VHC circula de dos maneras: el virión intacto o bien sólo la cápsula del núcleo. Una es la hebra positiva y contiene la información genética, y la otra es la hebra negativa, la que el virus emplea para replicarse. Isabel Castillo y sus colegas de la Fundación de Estudios de las Hepatitis Virales, pudieron determinar la presencia de ARN de VHC tanto de hebra positiva como de hebra negativa en los hígados de 20 personas cuya RVS había perdurado durante una media de 47,4 meses tras el final del tratamiento. La medición del material genético del VHC se llevó a cabo por PCR y por hibridización in situ en muestras de biopsias hepáticas posteriores al tratamiento (obtenidas una media de 35,4 meses tras la terapia) y de la sangre periférica.

Se encontraron ARN de VHC de hebra positiva en 19 de 20 biopsias hepáticas (95%). De éstas 19 muestras con hebra positiva, 15 (75%) tenían ARN de VHC de hebra negativa. La hibridización in situ confirmó los resultados.

Del análisis de las células mononucleares de la sangre periférica (la que usualmente se extrae de las extremidades), 13 de 20 (65%) muestras tenían ARN de VHC con hebra positiva.

En 15 biopsias posteriores al tratamiento todavía se podía observar necroinflamación (eliminación de células hepáticas), y en 7 se detectó fibrosis. Pese a todo, el daño hepático mejoró en todas menos en dos personas.

Con estos datos, los autores llegan a la conclusión de que el VHC perdura y se replica en los hígados y en las células mononucleares de la sangre periférica en la mayoría de personas con respuesta sostenida. En consecuencia, no se puede afirmar que hubo aclaración de la infección por VHC en estos individuos, pese a la aparente resolución del problema clínico.

Es difícil aventurar las implicaciones de estos hallazgos a medio y largo plazo, particularmente en personas coinfectadas con hepatitis C y VIH. No se puede descartar un rebrote de la hepatitis C pese a haber obtenido un RVS, incluso pasados unos años, especialmente si hay ocurrencia de inmunosupresión, por lo que conviene seguir bajo control médico periódico.

De hecho, el grupo cita el caso de una persona que tras ocho años y medio de resultado negativo en test de detectabilidad de la hepatitis C, se comprobó una re-emergencia tras la administración de prednisona (un inmunosupresor).


Autor: Joan Tallada
Fuente: HIVandHepatitis / Reuters Health
Fecha: 15/12/2006
O.F.E.S. - Organización Familiares Enfrentando al SIDA
SAN LORENZO 4244 - ROSARIO - ARGENTINA
TELEFAX: 054 341 4373633
Diseño y programación: DOMINIOFULL