P.V.V.S.
Recomendaciones de vacunación para personas con VIH


Te puede resultar útil conocer que no todas las vacunas se consideran adecuadas, que recibir vacunas puede tener algunas implicaciones y que la vacunación de las personas con VIH requiere de algunas consideraciones especiales. 22/02/2007

En general, la vacunación no constituye una contraindicación para las personas que viven con VIH. No obstante, te puede resultar útil conocer que no todas las vacunas se consideran adecuadas, que recibir vacunas puede tener algunas implicaciones y que la vacunación de las personas con VIH requiere de algunas consideraciones especiales. Recuerda que se trata de recomendaciones y que tú decides si vas o no a vacunarte.

¿Qué son las vacunas?

Después de que el sistema inmunitario ha combatido con éxito una infección, algunas células inmunitarias de larga vida se convierten en células de memoria. Eso significa que si una persona se expone a la misma infección de nuevo, estas células de memoria la reconocen y provocan inmediatamente una nueva respuesta inmune contra ella. Esto evita que la infección cause de nuevo enfermedad. Las vacunas ayudan a protegernos contra enfermedades infecciosas aprovechando la memoria inmunitaria. Estimulan al cuerpo para que produzca células de memoria, así el sistema inmunitario está preparado para combatir una infección tan pronto como entra en el cuerpo por primera vez.

Tipos de vacunas

La inmunización frente a una enfermedad se consigue a través de vacunas que normalmente se inyectan en el cuerpo. Existen tres tipos principales de vacunas:
 Vacunas de subunidades: contienen fragmentos del organismo que causa la enfermedad.
 Vacunas inactivadas: contienen el organismo entero después de haber sido matado. No son infecciosas y no pueden causar enfermedad, pero el sistema inmunitario las reconoce y produce células de memoria.
 Vacunas vivas atenuadas: contienen el organismo entero después de haber sido debilitado, pero no matado. Son las mejores vacunas para estimular la inmunidad protectora, pero pueden causar un ataque moderado de la enfermedad para la que ha sido diseñadas.

Consideraciones especiales para las personas con VIH.

La respuesta inmune está estrechamente relacionada con el estado del sistema inmunitario. Las personas con sistemas inmunitarios fuertemente debilitados (por ejemplo, recuentos de CD4 por debajo de 200 células/mm3) podrían no responder a las vacunaciones de la misma forma que las personas con sistemas inmunitarios fortalecidos. En algunos casos, dosis extras o refuerzos se podrían necesitar para que pudieran ofrecer protección.

Las vacunas de subunidades y las vacunas inactivadas son seguras para personas con VIH, así como también algunas vacunas vivas atenuadas. Sin embargo, algunos médicos podrían desaconsejar la vacunación con ciertas vacunas vivas atenuadas, especialmente si el recuento de CD4 es muy bajo. Un sistema inmunitario debilitado podría no ser capaz de controlar los organismos contenidos en las vacunas debilitadas lo que podría conllevar a un episodio grave de la enfermedad que se está intentando prevenir. La estimulación del sistema inmunitario que producen las vacunas (no sólo las vivas) puede provocar una replicación del VIH. Este aumento de la carga viral suele ser transitorio, y vuelve a su estado anterior en un período de 4 a 6 semanas. Este incremento no parece tener implicaciones en el pronóstico de la progresión del VIH, por lo que estos aumentos temporales no deberían condicionar la vacunación de las personas con VIH.

De entre las vacunas vivas, la vacuna triple vírica contra el sarampión, las paperas y la rubéola está recomendada para todas las personas con VIH si su recuento de células CD4 está por encima de 200 células/mm3. El resto de vacunas vivas, incluyendo la vacuna contra la varicela o contra la viruela, está contraindicado para las personas con VIH.

Si estás embarazada o tienes previsto estarlo, recuerda que la vacunación se desaconseja durante el primer trimestre de embarazo.

Se ha demostrado que algunas vacunas, como la de la hepatitis B, muestran una menor eficacia en personas con VIH. Por este motivo, es necesario comprobar la respuesta de los anticuerpos frente al antígeno inoculado mediante una analítica y a continuación, administrar dosis de refuerzo si es necesario.

Autor: Compilación.
Fecha: 04/10/2007
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